Índice:
- El cambio de horario
- Su origen
- ¿Ahorro de energía?¿Seguro?
- Consecuencias en la salud: Por psicólogos, psiquiatras...
- Actuación contra el cambio de horario: ARHOE
- Biorritmos
- Fábula de la alondra y el búho
- Test: ¿Eres alondra o búho?
- Consejos para evitar que nos afecte el cambio de horario
- Reflexión
- Bibliografía
El cambio de horario y su origen
En la madrugada del domingo, los españoles deberán ajustar sus relojes. A las 2 de la mañana habrá que adelantar las agujas una hora para acoplarse al horario de verano que regirá hasta el 27 de octubre
El tiempo universal coordinado (UTC o en ocasiones simplemente UT, tiempo
universal) es el tiempo de la zona
horaria de referencia respecto a la cual se calculan todas las otras zonas del
mundo. Desde el 1 de enero de 1972 es el sucesor del GMT (Greenwich
Meridian Time).
La hora civil es la
hora oficial que rige en una determinada zona de cada país y coincide con
la hora legal. En España,
desde las 23:00 horas del 16 de marzo de 1940 adoptamos la hora oficial como la
del Meridiano 15º Este, es decir, el UTC o GMT sumándole una hora,
por decisión del gobierno
franquista que instituyó
que nuestro país debía seguir el horario del país que le había ayudado a ganar
la contienda de la guerra civil. De esa forma, y siguiendo con la aplicación del
"horario de verano", España
tendría que adelantar una hora su reloj en horario de invierno respecto al GMT,
y dos horas en horario de verano, que es como hasta la actualidad se
viene haciendo, de forma que, Portugal, aunque con la misma longitud
terrestre que Galicia, tiene el horario del Meridiano de Greenwich, y España
que está en la misma longitud que Inglaterra (donde está Greenwich)
tiene diferente horario. Prácticamente Europa Occidental tiene TU+1, y
Europa del Este TU+2.
La hora solar es la que
marca la posición relativa del sol respecto de cada lugar.
Desde el punto de
vista físico la diferencia entre la hora solar y la hora
civil es consecuencia de estos factores:
No todos los países
utilizan el cambio de hora (los adelantos o
retrasos que se producen en la hora, dependiendo de la época del año, con objeto de ahorrar energía al aprovechar
mejor la iluminación diurna en teoría y
que también se conocen como DST o Daylight
Saving Time), quienes lo hacen son fundamentalmente los países del hemisferio norte del planeta,
si bien hay sitios como Islandia, parte
de Cánada, EEUU y México, y prácticamente toda la zona asiática, que no
realizan cambio alguno en sus relojes. En la actualidad el horario
de verano se aplica en unos setenta y cinco países.
![]() |
| Político, científico e inventor |
El horario de
verano no es un
concepto nuevo, surgio por primera
vez en el siglo XVIII, por el científico y diplomático
estadounidense Benjamin
Franklin y posteriormente, en 1907, por William Willett que proponía adelantar los relojes una hora durante el
verano, a fin de aprovechar mejor la
iluminación natural y así consumir menos velas para alumbrarse durante la
noche. La idea no se puso en práctica, pero más adelante, durante la Primera Guerra Mundial (1914 - 1918), los países en
conflicto recurrieron por primera vez al horario de verano
(que llamaron horario de GUERRA) con el fin de ahorrar energía. Se
demostró así que adelantar una hora los relojes durante los meses de mayor
insolación era eficiente, hasta el punto de que algunos países, decidieron
conservarla permanentemente, pero ¿será así completamente?.
El horario de verano sigue a la convención por la cual se adelantan los relojes para usar más la luz diurna. Normalmente los relojes se adelantan una hora a principios de la primavera y se retrasan de nuevo en otoño. Muchas culturas antiguas, en cambio, alargaban las horas diurnas en verano.
Por
todo el mundo
realmente con la primera crisis del petróleo a nivel mundial, en 1974, ya
que adelantando los relojes se podía aprovechar mejor la luz del sol y así se
consumía menos electricidad en la iluminación.
El empleo del horario de verano está más extendido en países situados a mayor latitud en ambos hemisferios.
Se emplea Ya no se emplea Nunca se empleó
Algunas civilizaciones antiguas, como la egipcia, la romana y la mesopotámica, ajustaban los horarios al sol con mayor flexibilidad de lo que lo hace el horario de verano, normalmente dividiendo el tiempo de luz en doce horas de igual duración (horas temporarias), por lo que las horas de luz eran más largas durante el verano.
Como la antigua Roma, la Europa del siglo XVIII no disponía de horarios precisos. Sin embargo, esto cambió pronto, pues el ferrocarril y las redes de comunicación hicieron necesaria la estandarización del tiempo de una forma que no se conocía en tiempos de Franklin.
En 1905 el constructor inglés William Willett concibió el horario de verano. Dos años más tarde publicó su propuesta, pero su idea no se aplicó inmediatamente. Alemania, sus aliados, y sus zonas ocupadas fueron los primeros países europeos en emplear el horario de verano, que se aplicó por primera vez el 30 de abril de 1916. Reino Unido, la mayor parte del resto de los estados en guerra, y muchos países neutrales europeos les siguieron. Rusia y y otros pocos países esperaron al año siguiente, y los Estados Unidos no lo emplearon hasta 1918. Desde entonces se han producido muchas propuestas, ajustes y revocaciones.
Hoy día, desde la aprobación de la Novena Directiva, por el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea, en enero de 2001, este cambio se aplica con carácter indefinido. Dicha Directiva está incorporada al ordenamiento jurídico español por Real decreto 236/2002, de 1 de marzo.
De obligado cumplimiento para todos los países de la UE, esta directiva establece con carácter permanente las fechas de inicio de los periodos de cambio horario:
- La 'hora de verano': el último domingo del mes de marzo, en el que, como ahora, se adelanta el reloj una hora.
- La 'hora de invierno': el último domingo del mes de octubre, cuando se retrasa el reloj una hora.
¿Ahorro de energía? ¿Seguro?
Hoy día es una actuación que ponen en práctica unos 75 países, incluidos los 27 de la Unión Europea, y que afecta a unos 1.500 millones de personas. Por su parte, Japón, parte de EE UU, India y el resto del mundo no la aplican.
Un cuestionable ahorro energético frente a una clara alteración de los ritmos vitales por Rafael Montes Barrio, Comisión de Energía de Ecologistas en Acción de Madrid
Muchos estudios cuestionan la eficacia para ahorrar energía de los cambios horarios que se realizan cada año en primavera y otoño. Pero lo que sí resulta claro es la importante cantidad de trastornos que ocasionan, casi siempre relacionados con la alteración del reloj biológico de las personas.
Siendo
una práctica con cuarenta años de historia sigue teniendo sus defensores y detractores, los primeros argumentan a favor de esta medida el ahorro energético que
proporciona. El IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la
Energía) estima que el potencial de ahorro en iluminación en España por el
cambio de hora puede llegar a representar un
5 por ciento del consumo eléctrico en iluminación, equivalente a unos 300
millones de euros. De esa cantidad, 90 millones corresponderían al potencial de
los hogares españoles (lo que supone un ahorro de 6 euros por hogar) mientras
que los otros 210 millones de euros se ahorrarían en los edificios del sector
terciario y en la industria. Eso sí, el
IDAE insiste en "Que este ahorro energético será posible siempre y cuando vaya
acompañado de un "comportamiento racional" y el uso de
"tecnologías de ahorro en iluminación".
Los detractores del cambio horario en la materia energética consideran, que el ahorro energético que proporciona el cambio horario es cuestionable hoy día, ya que según la organización Ecologistas en Acción, "mover las agujas del reloj dos veces al año no implica necesariamente un ahorro de energía".
Con el cambio de invierno "la oscuridad llega una hora antes de lo habitual, y dado que la rutina horaria se mantiene, se gastará por la tarde esa hora de iluminación ahorrada (o no ahorrada) por la mañana".
Al retrasar el horario solar al amanecer y en el crepúsculo, se incrementa el empleo de luz artificial por la mañana y se reduce por la tarde, por tanto, se economizará energía si el ahorro vespertino supera al incremento matutino, lo que puede ocurrir si la gente necesita más luz por la tarde que por la mañana.
Sobre este aspecto quiero señalar que, dado que Red Eléctrica Española proporciona datos del consumo de energía eléctrica en España en tiempo real, no parece difícil, consultando esta fuente, conocer si es verdadero o falso el ahorro energético que postula el cambio de hora.
Red Eléctrica Española (REE) estima un ahorro en el consumo eléctrico entre el 0,1% y el 0,5%. La propia Comisión valoró el ahorro como “relativamente modesto” en el año 2000, mientras que REE lo considera no relevante y su presidente, Luis Atienza, calificó en 2008 el ahorro de insignificante. Además diversos estudios estiman que el cambio de hora supone un gasto extra de energía.
Mover las agujas del reloj dos veces al año no implica necesariamente ahorro de energía. Cuando en otoño se retrasa el reloj, empresas y familias (si madrugan) necesitarán una hora menos de iluminación. Si son negocios de horario matutino el ahorro existe. Sin embargo, las familias se encontrarán con que llega la oscuridad una hora antes de lo habitual, y dado que la rutina horaria se mantiene, gastarán por la tarde esa hora de iluminación ahorrada (o no ahorrada) por la mañana. En cuanto a las empresas y oficinas que trabajan después de las 18 horas tampoco habrán ahorrado, mientras que muchos comercios abren a las 10 y no ahorran por la mañana, pero requerirán una hora más de iluminación por la tarde, con lo que el cambio de hora les perjudica.
En la tabla 1 se ha calculado el consumo energético medio diario en España durante los 10 días anteriores y los 10 posteriores a cada cambio horario durante los tres últimos años. Los periodos de tiempo analizados orientarán satisfactoriamente sobre los efectos en el consumo energético originados por el cambio de hora.
De los seis periodos estudiados en cuatro de ellos aumenta el consumo de energía desde un 2,2% hasta un 2,95%. Sólo se reduce el consumo un 0,03% en una ocasión y un 2,1% en otra. En conclusión, aunque sería aventurado afirmar que el cambio horario aumenta el consumo de energía, de ningún modo se puede extraer lo contrario, que el cambio horario ahorra energía.
Consecuencias en la salud física y emocional
Los detractores del cambio horario también consideran esta medida antinatural y afirman que altera el carácter de las personas y provoca una pérdida de calidad de vida, afectando sobre todo a niños y a personas de edad avanzada con trastornos del sueño, ansiedad, falta de concentración o enfermedades cardiovasculares, ya que afecta al reloj biológico de las personas.
El animal humano liga su ritmo vital con los ritmos naturales. El cambio de hora es una agresión al organismo humano, el cual debe reequilibrarse. Afecta de manera acusada a los más pequeños, más apegados a su ritmo biológico. Para ellos “el cambio de una hora es demasiado brusco y afecta su ritmo biológico, especialmente a comidas y sueño”, afirma Nieves Beauchemin.
Para el Dr. Santiago Casares Pérez de los tres relojes existentes:
- El biológico
- El solar
- El oficial
- Un incremento de casos de patología psiquiátrica
- Ansiedad
- Depresión
- Trastornos del sueño y la alimentación
- Falta de concentración
- Irritabilidad
- Fatiga crónica
- Problemas cardiovasculares
- Mayor incidencia de accidentes laborales y de tráfico.
- Pérdida fantástica de la calidad de vida
- Incremento importante en el gasto farmacéutico (somníferos, ansiolíticos...)
Concluye que el gasto sanitario que genera el cambio horario no compensa el ahorro económico.
Coincide con este diagnóstico el Dr. Ricardo Ros, psicólogo experto en ansiedad y estrés, para quien los cambios de hora tienen las siguientes consecuencias:
- Crean un desorden biológico, que conlleva aumento de sueño o letargo diurno
- Desgana
- Falta de energía
- Expectativas negativas
- Decaimiento y alteraciones en el apetito
Los efectos adversos son conocidos por la Comisión Nacional de Energía, que cuenta con un
estudio sobre los efectos del cambio de hora, de febrero de 1997, en el que el Dr. Félix Jacob señaló que el cambio de hora generaba en las personas el denominado Síndrome General de Adaptación, por la obligación de tener que acostumbrarse sorpresivamente a un nuevo esquema de sueño, lo que conlleva una mayor fatiga y accidentabilidad y una menor productividad laboral durante los primeros días tras el cambio. Según un informe de la Comisión Europea el malestar dura entre 1 y 14 días, hasta que el organismo se adapta al nuevo horario.
estudio sobre los efectos del cambio de hora, de febrero de 1997, en el que el Dr. Félix Jacob señaló que el cambio de hora generaba en las personas el denominado Síndrome General de Adaptación, por la obligación de tener que acostumbrarse sorpresivamente a un nuevo esquema de sueño, lo que conlleva una mayor fatiga y accidentabilidad y una menor productividad laboral durante los primeros días tras el cambio. Según un informe de la Comisión Europea el malestar dura entre 1 y 14 días, hasta que el organismo se adapta al nuevo horario.
Un estudio sueco da cuenta de aumento en la incidencia de infartos de miocardio inmediatamente tras los cambios horarios. Cuando el reloj que regula esos ritmos es desplazado abruptamente una hora hacia adelante o hacia atrás, lucha por adaptar internamente:
- Al entorno físico
- Químico
- Eléctrico
- Hormonal e inmunológico a las nuevas condiciones.
- Este esfuerzo es fatal en determinados casos.
Por otro lado, aunque la modificación horaria no provoca por si misma alteraciones psiquiátricas relevantes, los especialistas advierten que puede agravar las ya existentes. José Antonio López Rodríguez, vicepresidente de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (ASEPP), explicó que este cambio de hora quebranta de forma brusca la adaptación progresiva del cerebro al cambio de luz solar. Esto puede hacer que el cerebro «se estrese, provocando alteraciones en el sueño, un cansancio físico mayor de lo habitual, irritabilidad, cierta tristeza o leves cuadros de ansiedad», enumeró el experto pero aclaró que en dos o tres días el organismo se adapta a los cambios.
Sin embargo, en personas con algún problema psiquiátrico «se notan más los efectos de este cambio de hora y lo que comienza siendo un pequeño trastorno adaptativo deriva en un sintomatología más notable».
«Cuando estos síntomas tienden a perdurar no es debido, en ningún caso, al cambio de hora, sino que más bien podríamos decir que el cambio de hora ha sido el detonante de un trastorno de ansiedad o del sueño existente previamente en el paciente», indicó López Rodríguez.
El ser humano no es una máquina. Como el resto de los seres vivos, realiza sus funciones vitales de acuerdo al reloj biológico interno al cual se ha adaptado. Interferir este ritmo vital es muy perjudicial para los más pequeños y para determinados grupos de enfermos. En cuanto a los adultos, es un golpe del cual nos sobreponemos, pero que es absurdo si no se obtiene un beneficio superior al daño generado.













